18 de julio de 2014

LA PUBERTAT DELS PARES

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(en español a continuación)
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Michele Serra, Els escarxofats.
Traducció d’Anna Casassas, La Campana, Barcelona, 2014, 132 pàgs.
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per Anna Rossell

Una lectura lleugera, amena, fresca, aquest llibre de Michele Serra (Roma, 1954), periodista, prolífic escriptor, autor televisiu i humorista italià, que aborda en aquesta novel·la l’espinós tema de les relacions paterno-filials al segle XXI. No és una temàtica fàcil, i cap millor registre que el que Serra domina, la sàtira, la fina ironia, l’humor, per assumir en primera persona, des de l’empatia, el rol del pare sense naufragar en la travessa. Se’n surt prou bé.
Els escarxofats, títol enganyós que prepara el/la lector/a per visualitzar l’ànima de la generació jove, no és únicament el retrat del fill i d’aquells els quals aquest representa sinó també –i sobretot- el dels pares. Perquè el text, concebut com un llarg monòleg d’un pare dirigint-se a un fill en plena efervescència adolescent -el qual monopolitza obsessivament el seu pensament- ve a ser com la crònica d’una gran frustració del progenitor: la frustració d’una relació que el pare –qualsevol pare del nostre entorn i de la nostra actualitat- desitjaria ferventment que fos una altra, càlida i propera. Coneixem, doncs, el fill a través i únicament de la mirada paterna i, més encara que el fill, coneixerem el pare, també ell representant de tota una generació: és ell qui es manifesta, és ell el decebut i és ell, en definitiva, qui ens fa testimonis del seu desencontre, dels seus momentanis dubtes educacionals. Conscient que el que el fereix i l’enutja pot ser precisament el fruit d’una educació conscientment aplicada per principi, antiautoritària, permissiva i liberal, la veu narradora reflexiona en la seva impotència: „Qui preferiries trobar-te al davant, algú que parla una llengua clara però que no és la seva, o bé algú que parla la seva però que no s’entén què coi diu? [...]. Si no exerceixo el poder no és únicament per mandra [...]. És sobretot perquè en el poder, tal com està estructurat des d’abans de tu i de mi, ja no hi puc creure. De manera que no puc enganyar-me a mi i així enganyar-te també a tu.“
A mode de colofó dels llargs monòlegs que conformen els capítols, a manera d’interludi entre ells, recorre tot el llibre un leitmotiv: el desig del pare de fer amb el fill una excursió al Coll de la Nasca, una empresa que el primer té per la fita significativa de l’apropament entre els dos i que es proposa com a objectiu de la seva vida. L’acompliment final d’aquesta fita atorga el premi desitjat als esforços d’un pare que no renuncia al seu model educatiu, malgrat els conflictes que aquest comporta.

Formalment el text traspua la frescor d’una veu narradora que s’expressa amb la dosi d’humor necessària per mirar-se el seu problema amb la distància suficient per no desesperar i mantenir viva la il·lusió que un dia l’enteniment generacional serà possible. L’obstinat soliloqui del narrador –substitut de l’enyorada conversa amb el fill- s’interromp en alguns moments amb la intercalació de la narració de la „Gran Guerra Final“ –la que lliura en la imaginació del pare l’exèrcit dels Vells contra l’exèrcit dels Joves-, un enginyós recurs de l’autor per trencar la uniformitat estilística. Sovint reproduïnt amb intenció crítica el llenguatge del fill, d’altres vegades per un gest de propensió afectuosa vers el criticat, el jo narrador es deixa contaminar pel registre lingüístic del fill aconseguint un resultat simpàtic que fa del llibre una lectura atractiva tant per a fills com per a pares.


© Anna Rossell
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LA PUBERTAD DE LOS PADRES

Michele Serra, Els escarxofats.
Traducción de Anna Casassas, La Campana, Barcelona, 2014, 132 págs.

Una lectura ligera, amena, fresca, este libro de Michele Serra (Roma, 1954), periodista, prolífico escritor, autor televisivo y humorista italiano, que aborda en esta novela el espinoso tema de las relaciones paterno-filiales en el siglo XXI. No es una temática fácil, y ningún mejor registro que el que Serra domina: la sátira, la fina ironía, el humor, para asumir en primera persona, desde la empatía, el rol del padre sin naufragar en la travesía. Sale bastante airoso.

Els escarxofats Los cansados (Algaguara, 2014)-, título engañoso que prepara al/la lector/a para visualizar el alma de la generación joven, no es únicamente el retrato del hijo y de aquellos a los que éste representa, sino también -y sobre todo- el de los padres. Porque el texto, concebido como un largo monólogo de un padre dirigiéndose a un hijo en plena efervescencia adolescente -que monopoliza obsesivamente su pensamiento- viene a ser como la crónica de una gran frustración del progenitor: la frustración de una relación que el padre -cualquier padre de nuestro entorno y de nuestra actualidad- desearía fervientemente que fuera otra, cálida y cercana. Conocemos, pues, al hijo únicamente a través de la mirada paterna y, más aún que al hijo, conoceremos al padre, también él representante de toda una generación de “postpadres”: es él quien se manifiesta, es él el decepcionado y es él, en definitiva, quien nos hace testigos de su desencuentro, de sus momentáneas dudas educacionales. Consciente de que lo que le hiere y lo enoja puede ser precisamente el fruto de una educación conscientemente aplicada por principio, antiautoritaria, permisiva y liberal, la voz narradora reflexiona en su impotencia: "¿A quién preferirías encontrarte delante, a alguien que habla una lengua clara pero que no es la suya, o bien a alguien que habla su lengua pero que no entiende qué diablos dice? [...]. Si no ejerzo el poder no es únicamente por pereza [...]. Es sobre todo porque en el poder, tal como está estructurado desde antes de ti y de mí, ya no puedo creer. De modo que no puedo engañarme a mí y así engañarte a ti".
A modo de colofón de los largos monólogos que conforman los capítulos, ejerciendo de interludio entre ellos, recorre todo el libro un leitmotiv: el deseo del padre de hacer con el hijo una excursión al Cerro de la Nasca, una empresa que el primero tiene por el hito significativo de acercamiento entre los dos y que se propone como objetivo de su vida. El logro final de este hito otorga el premio deseado a los esfuerzos de un padre que no renuncia a su modelo educativo, a pesar de los conflictos que éste conlleva.

Formalmente el texto rezuma la frescura de una voz narradora que se expresa con la dosis de humor necesaria para contemplar su problema con la distancia suficiente para no desesperar y mantener viva la ilusión de que un día el entendimiento generacional, la comunicación, será posible. El obstinado soliloquio del narrador -sustituto de la añorada conversación con el hijo- se interrumpe en algunos momentos con la intercalación de la narración de la "Gran Guerra Final" -la que libra en la imaginación del padre el ejército de los Viejos contra el ejército de los Jóvenes-, un ingenioso recurso del autor para romper la uniformidad estilística. A menudo reproduciendo con intención crítica el lenguaje del hijo, otras veces por un gesto de propensión cariñosa hacia el criticado, el yo narrador se deja contaminar por el registro lingüístico del hijo consiguiendo un resultado simpático que hace del libro una lectura atractiva tanto para hijos como para padres.

© Anna Rossell

15 de julio de 2014

IV EDICIÓ DE POESIA A LA PLATJA (EL MASNOU-OCATA), 2014

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Gràcies a tots/es per fer possible aquestes nits tan i tan especials

Aquí teniu alguns dels moments viscuts ahir vespre a La Xankla (El Masnou-Ocata)

Actuació de: Belén Roldán, Víctor López, Josep Zepol-Cinc i Mane Ferret

 Anna Rossell
 Belén Roldán
 Víctor López
 Josep Zepol-Cinc
Mane Ferret

IV EDICIÓ DE POESIA A LA PLATJA (EL MASNOU-OCATA), 2014

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Dilluns / Lunes, 21-07- 2014, 22 h


Josepmiquel Servià, Josep Mª Asensio, Cise Cortes, Laura Pérez (amb / con Laura Pérez, poeta i / ycantautora i / y Òscar Benítez, guitarrista)

9 de julio de 2014

MUCHO MÁS QUE UNA BIOGRAFÍA

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Frances Stonor Saunders, La mujer que disparó a Mussolini
Traducción de J. Manuel Méndez,
Capitán Swing, Madrid, 2014, 428 págs.


por Anna Rossell

Stonor Saunders (1966), historiadora y periodista británica, colaboradora en The Guardian, New Statesman  y en Radio 3-BBC, ejerce periodismo de investigación, aquél que exige trabajo pormenorizado e inteligente para sacar a la luz cuestiones que han quedado ocultas u olvidadas y la verdad reclama. Ello la ha llevado a sumergirse en la vida de Violet Gibson (1876-1956) -la mujer que atentó contra Mussolini-, quien, habiendo podido cambiar el curso de los acontecimientos, pasó por la historia sin pena ni gloria y murió abandonada en el manicomio de St. Andrew –Northampton- treinta años después.

Pero pasa con frecuencia que las pesquisas de los investigadores acaban arrojando menos luz sobre el tema estudiado que sobre lo que encuentran a su paso. Es lo que sucede en este ensayo, escrupulosamente escrito y documentado, cuyo propósito es trazar la biografía de Gibson y que, sin errar su objetivo, resulta más informativo en aspectos colaterales –aunque no menos importantes- que en lo que concierne a su primera intención: desvelar los motivos que movieron a Gibson a su acción.

Stonor Saunders dibuja el recorrido vital de su protagonista estudiando el entorno sociopolítico y religioso en el que creció. Nacida en el seno de una honorable familia unionista protestante –hija de lady y lord Ashbourne, procurador general de Irlanda-, Violet, que se perfilaba como una mujer autónoma, simpatizó con el nacionalismo irlandés. Espiritualmente inquieta, frecuentó la Ciencia Cristiana, de la que se distanció para acercarse a la teosofía –movimiento filosófico-religioso-esotérico, proclive al feminismo y al socialismo- hasta convertirse al catolicismo a los veintiséis años. Se estableció en Roma y practicó devotamente el catolicismo hasta su muerte con episodios de radicalidad. Este dato y el hecho de que Violet declarara haber simulado locura tras el atentado para escapar a la prisión, dificultan la respuesta de Stonor Saunders a la cuestión que plantea: ¿actuó Gibson por su cuenta o fue el instrumento de una conspiración internacional contra el fascismo? Lejos de aclararlo, los indicios abren otro gran interrogante, que la autora tampoco logra despejar: ¿sufría Violet ofuscación mental momentánea? Los hechos, sus declaraciones y los informes médicos no facilitan las cosas: antes de su frustrado atentado contra Il Duce el 7 de abril de 1926 en la Piazza del Campidoglio de Roma, ella había intentado suicidarse disparándose en el pecho, para encontrar la muerte “glorificando a Dios” y declaró varias veces que al disparar contra Mussolini “seguía órdenes divinas” y que hubiera atentado gustosa contra el Papa por considerarlo igualmente autoritario y antisocial.

En su intento de hacer justicia a Gibson y ante la imposibilidad de obtener más luz, Stonor Saunders arropa documentalmente su figura. Así se adentra en la historia de Irlanda desde los tiempos de la Home Rule, el Acta de Unión y la Liga Gaélica con la intención de transmitir el ambiente en el que Violet pudo haber desarrollado su conciencia social y se acerca pericialmente a aquellos (individuos e instituciones) que en su misma época eran considerados cuerdos y hasta guardianes de la salud mental de otros. Ello la lleva a comparar rasgos de la personalidad de Mussolini con los de Violet, y a estudiar el funcionamiento de las instituciones psiquiátricas británicas, lo que arroja uno de los capítulos más interesantes del libro: “Estigma”.

Más allá de constituir la necesaria biografía de Gibson, a la que la autora rinde homenaje, este ensayo resulta altamente ilustrativo por su ambientación. No sólo nos recuerda hasta qué punto el gobierno británico admiró a Benito Mussolini y apoyó el fascismo sino que aporta datos sobre el carácter del dictador y el ambiente político-social de la época, buscando su información tanto en los archivos históricos como en la literatura de ficción de corte realista.
Cabe destacar la acreditada documentación de las fuentes –desglosada al final siguiendo los capítulos-, que la autora pormenoriza a menudo innecesariamente. Sin embargo se echa en falta una relación, aparte, de los documentos consultados, que si bien coinciden con los aportados en la bibliografía de los capítulos, facilitaría la consulta al interesado.

En España se ha publicado de la autora La CIA y la guerra fría cultural (Debate, 2001, 2013, trad. Ricardo García).


© Anna Rossell

Publicado en Quimera. Revista de literatura, Nº 367, Junio, 2014

15 de junio de 2014

IV EDICIÓ DE POESIA A LA PLATJA (EL MASNOU)

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Els dilluns amb poesia i música

Com cada estiu –ja comença a ser una tradició- tornen les nits poètiques i musicals dels dilluns estiuencs a la sorra de la platja, prop del mar, amb la remor de les ones i la lluna de rerefons. Un marc ideal per gaudir de la bona poesia i la bona música, a la fresca, en bona companyia i sopant a la guingueta de la Platja d’Ocata (El Masnou), que acull aquests recitals tan entranyables, abans amb l’amic Xavi, ara amb l’Eduard, que ens ofereix la seva hospitalitat a la La Xankla, l’última guingueta que hi ha a la platja d’El Masnou, al barri d’Ocata, si venim de Barcelona.

La gestió cultural sempre comporta un punt de tensió; l’organització l’exigeix per tal que tot quadri i funcioni, però els inconvenients no són res comparats amb la satisfacció que dóna oferir cultura de qualitat a un públic crític i agraït, disposat a gaudir i a reconèixer, a acompanyar i a suggerir. Actuem conduïts pel criteri de qualitat, sempre, però també –i és important- per donar a conèixer joves poetes i músics cantautors/es, o incipients fenòmens culturals, que al nostre entendre no tenen encara el reconeixement que els pertoca i que mereixen ser coneguts més enllà dels petits cercles en què es mouen, per ells i pel públic que encara no els coneix. Des de fa alguns anys hi ha arreu del món, però sobre tot a Europa, una poesia trencadora, una poesia jove d’esperit, que té la peculiaritat que es recita gairebé sempre de memòria amb un alt component teatral. Els textos són d’autoria pròpia, d’una durada d’uns tres minuts i sovint –no sempre- de tema social reivindicatiu. Són el que es coneix com a Poetry Slam, relacionat amb el Spoken Word i amb el Hip-Hop. Hi ha a casa nostra un reguitzell de poetes d’aquest registre que es mouen en circuits massa tancats per la qualitat que tenen, i que tenen, a més, la prerrogativa d’atraure gent jove, fer-los amants de la poesia. Malauradament la poesia sempre ha estat un gènere literari estigmatitzat. Per raons vàries –sovint guanyades a pols- la poesia ha estat marcada per un estigma, relegada a minories extravagants, o bé s’ha relacionat amb un món massa personal i intimista, allunyat de la realitat i de l’asfalt. L’Slam Poetry trenca amb aquest tòpic i ho fa de manera decidida, radical i agosarada. Sentir (i veure actuar) els/les poetes que conreen aquest gènere és conèixer un registre poètic, enriquidor, motivador i culturalment interdisciplinar i polifacètic.

Aquest any, a la IV Edició de Poesia a la Platja, combinarem els dilluns de poesia tradicional amb els dilluns de Poetry Slam. A punt d’acabar d’enllestir la programació, ja tenim un bon grapat de poetes de primera línia que han acceptat la invitació: Cysko Muñoz, Dante Alarido, Jaume Muñoz, Mag Màrquez, Aleix Todotormentoso, Esteve Bosch de Jaureguízar, Abel Paisaje, Amadeo Rojo, Josepmiquel Servià, Josep Mª Asensio, Cise Cortés, Dani Orviz, Víctor López, Josep Zepol-Zinc, Iñaqui C. Nazabal, Isabel Ortega, Belén Roldán, Maria Porta, Mena Guiga, Mercedes Delclòs, Isa García, Domenikus, Mayde Molina, Salva Soler, Marc García, Laia Claver Nadal, Vicenç Llorca, Iván Humanes, Josep Anton Soldevila, i cantautors/es com El Txapu (El Loco Tidiano), Mane Ferret, Mon Feijóo, Laura Pérez, Òscar Benítez, Marifé Escobar, Alexis Hechavarría, entre altres.

Per a vosaltres, tots els dilluns de juliol i agost a la guingueta La Xankla d’Ocata (El Masnou), de 22 a 24 h.


Anna Rossell
http://annarossell.blogspot.com.es/
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IV EDICIÓN DE POESIA EN LA PLAYA 
(EL MASNOU, 2014)
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Los lunes con poesía y música

Como cada verano -ya empieza a ser una tradición- vuelven las noches poéticas y musicales de los lunes veraniegos en la arena de la playa, cerca del mar, con el rumor de las olas y la luna de trasfondo. Un marco ideal para disfrutar de la buena poesía y la buena música, al aire libre, en buena compañía y cenando en el chiringuito de la playa de Ocata (El Masnou), que acoge estos recitales tan entrañables, antes con el amigo Xavi , ahora con Eduard, que nos ofrece su hospitalidad en la La Xankla, el último chiringuito que hay en la playa de El Masnou, en el barrio de Ocata, si venimos de Barcelona.

La gestión cultural siempre conlleva un punto de tensión; la organización la exige para que todo cuadre y funcione, pero los inconvenientes no son nada comparados con la satisfacción que da ofrecer cultura de calidad a un público crítico y agradecido, dispuesto a disfrutar y a reconocer, acompañar y sugerir. Actuamos conducidos por el criterio de calidad, siempre, pero también -y es importante- para dar a conocer a jóvenes poetas y músicos cantautores/as, o incipientes fenómenos culturales, que a nuestro entender no tienen aún el reconocimiento que les corresponde y que merecen ser conocidos más allá de los reducidos círculos en que se mueven, por ellos y por el público que aún no los conoce. Desde hace algunos años hay en todo el mundo, pero sobre todo en Europa, una poesía rompedora, una poesía joven de espíritu, que tiene la peculiaridad de que se recita casi siempre de memoria con un alto componente teatral. Los textos son de autoría propia, de una duración de unos tres minutos y a menudo -no siempre- de tema social reivindicativo. Son lo que se conoce como Poetry Slam, relacionado con el Spoken Word y con el Hip-Hop. Hay en nuestro entorno una serie de poetas de este registro que se mueven en circuitos demasiado cerrados para la calidad que tienen, y que tienen, además, la prerrogativa de atraer a gente joven, hacerla amante de la poesía. Desgraciadamente la poesía siempre ha sido un género literario estigmatizado. Por razones varias -a menudo ganadas a pulso- la poesía ha estado marcada por un estigma, relegada a minorías extravagantes, o bien se ha relacionado con un mundo demasiado personal e intimista, alejado de la realidad y del asfalto. El Slam Poetry rompe con este tópico y lo hace de manera decidida, radical y atrevida. Sentir (y ver actuar) a los/las poetas que cultivan este género es conocer un registro poético, enriquecedor, motivador y culturalmente interdisciplinar y polifacético.

Este año, en la IV Edición de Poesía en la Playa, combinaremos los lunes de poesía tradicional con los lunes de Poetry Slam. A punto de acabar de terminar la programación, ya tenemos un buen número de poetas de primera línea que han aceptado la invitación: Cysko Muñoz, Dante alarido, Jaime Muñoz, Mag Márquez, Aleix Todotormentoso, Esteve Bosch de Jaureguízar, Abel Paisaje, Amadeo Rojo, Josepmiquel Servià, José M ª Asensio, Cise Cortés, Dani Orviz, Víctor López, José Zepol-Zinc, Iñaqui C. Nazabal, Isabel Ortega, Belén Roldán, María Puerta, Mena Guiga, Mercedes Delclòs, Isa García, Domenikus, Mayde Molina, Salva Soler, Marc García, Laia Claver Navidad, Vicenç Llorca, Iván Humanes, Josep Anton Soldevila, y cantautores/as como El Txapu (El Loco Tidiano), Mane Ferret, Mon Feijóo, Laura Pérez, Òscar Benítez, Marifé Escobar, Alexis Hechavarría, entre otros/as.

Para vosotros, todos los lunes de julio y agosto en el chiringuito La Xankla de Ocata (El Masnou), de 22 a 24 h.

Anna Rossell


10 de junio de 2014

ENTREVISTA A ANNA ROSSELL, CONDUCIDA POR JOSEP ZEPOL-ZINC

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Miércoles / Dimecres, 04-06-2014

La entrevista es en catalán / L'entrevista és en català

Si la queréis escuchar clicad sobre el enlace o pegadlo en el buscador / Si la voleu escoltar cliqueu sobre l'enllaç o enanxeu-lo al cercador:

http://qdimaginacio.blogspot.com.es/2014/06/q-i-castelldefels-programa-63-amb-anna.html?spref=fb

http://www.ivoox.com/questio-d-imaginacio-63-cast-04-07-06-14-audios-mp3_rf_3202831_1.html

Entrevista 04-06-2014

7 de junio de 2014

PRESENTACIÓN DE LA ANTOLOGIA DE RELATOS V.V.A.A., "EL LABERINTO DE LA DICHA Y OTROS RELATOS"

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en el Ateneo Barcelonés, 06-06-2014

por Anna Rossell

Mi amiga y escritora, la poeta, Elena Peralta, que además de escribir siempre tiene entre manos proyectos culturales relacionados con la escritura, ha tenido, una vez más, la magnífica idea de relacionar el hecho literario con una dimensión que ella cultiva y que va más allá del fenómeno literario en sí: la dimensión social, pues la razón de ser de esta antología es la de recaudar fondos para fines benéficos, de los que ella a buen seguro nos hablará más concretamente. Con su escritura han contribuido al proyecto un nutrido grupo de escritores y escritoras españoles –25-, muchos/as de ellos/as conocidos/as de nosotros/as, que nos ofrecen un amplísimo abanico de relatos de registro y arquitectura de lo más variado, a menudo con una buena dosis de humor. Pero no quiero referirme específicamente a los cuentos que reúne la antología, ello supondría desvelar el secreto necesario para abordar la lectura con avidez e interés. Pero sí quisiera dedicar unas palabras a refrescar la eterna discusión que se niega tozudamente a ser zanjada y se vuelve a replantear una y otra vez: ¿Cómo definir el género literario del relato? ¿Es el relato sinónimo de cuento? ¿Dónde está la frontera entre relato y novela corta?

Cuando en 1828 Goethe llamó Novelle –en español diríamos novela corta o relato- a una narración breve, estaba revitalizando una tradición iniciada por Giovanni Boccaccio en el siglo XIV con su Decamerón, seguida en 1613 por las Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes, quien con Boccaccio comparte la paternidad de la novela corta. Goethe definía la Novelle o novela corta como la narración densa y comprimida de un hecho insólito.
Pero, admitiendo la sinonimia entre relato corto y cuento –me refiero a cuento literario, no al cuento popular-, ¿qué diferencia el relato corto o cuento de la novela corta? Una de las características diferenciadoras es, sin lugar a dudas, la extensión: un relato corto o cuento es menos extenso que una novela corta. Por lo demás ambos géneros comparten otros rasgos, tales como un argumento no muy complejo, número de personajes reducido y el hecho de pertenecer al mundo de la ficción, por más que pueda inspirarse en hechos reales. También les es común la economía de los recursos literarios empleados. De modo que, si el relato corto o cuento es más breve que la novela corta, convendremos en que, en el caso del cuento, la economía de recursos literarios es aún mayor, por lo que habrá que concluir que posiblemente sea más difícil escribir un cuento o relato corto que una novela corta, pues el/la autor/a tiene a su disposición menos recursos para contar una historia insólita. No digamos ya en el caso de los microrrelatos. Hay que admitir pues que la extendida creencia de que el cuento es el más fácil de los géneros literarios es un lugar común que nada tiene que ver con la realidad y que si la escritura se pagara en función de su dificultad, probablemente podría ser un día realidad aquello de que hay quien cultiva el arte de vivir del cuento. Lamentablemente ningún/a escritor/a puede vivir del cuento y casi ninguno/a, de ningún otro género literario.

He querido hacer esta reflexión para subrayar la dificultad que entraña el género que esta antología nos ofrece, un género en el que es más importante lo que no se dice que lo que se dice, un género en el que lo apuntado y no expreso se hace significativo, como el silencio en una conversación, un género en el que, como afirmaba Hemingway en su teoría del iceberg, vemos sólo la punta de la historia, que se sustenta sobre una amplia base, oculta, porque está sumergida y sólo podemos intuir a partir de síntomas indirectos y de ausencias.
Entre los primeros cuentos escritos en español se cuenta la colección El conde Lucanor, de Don Juan Manuel, datada entre 1330 y 1335, y es interminable la lista de autores renombrados que los han cultivado, sólo mencionar algunos/as como Edgar Allan Poe, Stephen King, Julio Verne, Horacio Quiroga, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Ana Mª Matute, Carmen Martín Gaite o Rosario Castellanos.

Anna Rossell
Definiciones del cuento según algunos escritores:

Blog de clase de Teresa Dey, consultada el 06-06-2014

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El argentino Enrique Anderson Imbert, narrador, ensayista y docente universitario, a quien considero el puente perfecto entre el universo teórico y el universo creativo lo define así:

“El cuento vendría a ser una narración breve en prosa que, por mucho que se apoye en un suceder real, revela siempre la imaginación de un narrador individual.  La acción –cuyos agentes son hombres, animales humanizados o cosas animadas- consta de una serie de acontecimientos entretejidos en una trama donde las tensiones y distensiones, graduadas para mantener en suspenso el ánimo del lector, terminan por resolverse en un desenlace estéticamente satisfactorio”.[1]

La definición que propone Guillermo Cabrera Infante coincide con la de Helena Beristáin en algunas partes, sin embargo, él considera que la única forma de escribir cuento es por medio de la prosa.  El autor cubano dice que:

“El cuento es tan antiguo como el hombre. Tal vez más antiguo, pues bien pudo haber primates que contaran cuentos todos hechos de gruñidos, que es el origen del lenguaje humano: un gruñido bueno, dos gruñidos mejor, tres gruñidos ya son una frase.  Así nació la onomatopeya y con ella, luego, la epopeya.  Pero antes que ella, cantada o escrita, hubo cuentos todos hechos de prosa: un cuento en verso no es un cuento sino otra cosa: un poema, una oda, una narración con metro y tal vez con rima: una ocasión cantada no contada, una canción…” [2]

Juan Bosch,  el escritor dominicano, quien […] fue maestro de García Márquez, dice en sus Apuntes sobre el arte de escribir cuentos:

“¿Qué es un cuento? La respuesta ha resultado tan difícil que a menudo ha sido soslayada incluso por críticos excelentes, pero puede afirmarse que un cuento es el relato de un hecho que tiene indudable importancia. La importancia del hecho es desde luego relativa, mas debe ser indudable, convincente para la generalidad de los lectores. Si el suceso que forma el meollo del cuento carece de importancia, lo que se escribe puede ser un cuadro, una escena, una estampa, pero no es un cuento […] Aprender a discernir dónde hay un tema para cuento es parte esencial de la técnica. Esa técnica es el oficio peculiar con que se trabaja el esqueleto de toda obra de creación: es la <<tekné>> de los griegos o, si se quiere, la parte de artesanado imprescindible en el bagaje del artista […]. Se dice a menudo que el cuento es una novela en síntesis y que la novela requiere más aliento en el que la escribe. En realidad los dos géneros son dos cosas distintas […]. La diferencia fundamental entre un género y el otro está en la dirección: la novela es extensa; el cuento es intenso […]. El cuento tiene que ser obra exclusiva del cuentista. Él es el padre y el dictador de sus Criaturas; no puede dejarlas libres ni tolerarles rebeliones. Esa voluntad de predominio del cuentista sobre sus personajes es lo que se traduce en tensión por tanto en intensidad. La intensidad de un cuento no es producto obligado, como ha dicho alguien, de su corta extensión; es el fruto de la voluntad sostenida con que el cuentista trabaja su obra. Probablemente es ahí donde se halla la causa de que el género sea tan difícil, pues el cuentista necesita ejercer sobre sí mismo una vigilancia constante, que no se logra sin disciplina mental y emocional; y eso no es fácil.” [3]

Bosch habla de un hecho de indudable importancia, pero aún no nos aclara qué hace que un cuento lo sea a cabalidad y no algo más, por ejemplo: una estampa, un relato o una instantánea (si nos dejamos influir por el límite de tiempo que tenemos para leerlo…). Sigo preguntándome dónde encontrar lo que podría ser la osamenta del cuento […];  en la búsqueda, me encuentro con El arte del cuento, escrito por Flannery O’Connor, […].
Ella afirma:

“Desde mi punto de vista, hablar de la escritura de un cuento en términos de trama, personaje y tema es como tratar de describir la expresión de un rostro limitándose a decir dónde están los ojos, la boca y la nariz. […]. Un cuento es una acción dramática completa, y en los buenos cuentos, los personajes se muestran por medio de la acción, y la acción es controlada por medio de los personajes. Y como consecuencia de toda la experiencia presentada al lector se deriva el significado de la historia. […]. Un cuento compromete, de un modo dramático, el misterio de la personalidad humana. […]. Ningún lector creerá nada de la historia que el autor debe limitarse a narrar, a menos que se le permita experimentar situaciones y sentimientos concretos.  La primera y más obvia característica de la ficción es que trasmite de la realidad lo que puede ser visto, oído, olido, gustado y tocado. El escritor de ficciones debe comprender que no se puede provocar compasión con compasión, emoción con emoción, pensamientos con el pensamiento. Debe transmitir todas estas cosas, sí, pero provistas de un cuerpo: el escritor debe crear un mundo con peso y espacialidad.[…]. En la escritura de ficción, salvo en muy contadas ocasiones, el trabajo no consiste en decir cosas, sino en mostrarlas…
Un buen cuento no debe tener menos significación que una novela, ni su acción debe ser menos completa. Nada esencial para la experiencia principal deberá ser suprimido en un cuento corto. Toda acción deberá poder explicarse satisfactoriamente en términos de motivación; y tendrá que haber un principio, un nudo y un desenlace, aunque no necesariamente en este orden.
La única manera, creo, de aprender a escribir cuentos es escribirlos, y luego tratar de descubrir qué es lo que se ha hecho…”[4]

Flannery O’connor  habla desde su experiencia como creadora, para ella las cuestiones estructurales tienen el peso del armazón desprovisto de carne.  Por lo tanto, desde la perspectiva de esta autora, existe un punto esencial: el uso de los cinco sentidos para presentar imágenes que transmitan la experiencia. O’connor, como buena escritora, pone el acento en la emotividad tanto de los personajes como de las acciones desarrolladas por ellos.
Para terminar de definir este género, es indispensable citar a Cortázar y su conferencia sobre Algunos aspectos del cuento[5], donde dice que el cuento es un género de difícil definición, huidizo en sus múltiples y antagónicos aspectos.

“Porque un cuento, en última instancia, se mueve en ese plano del hombre donde la vida y la expresión escrita de esa vida libran una batalla fraternal, si se me permite el término; y el resultado de esa batalla es el cuento mismo, una  síntesis viviente a la vez que una vida sintetizada, algo así como un temblor de agua dentro de un cristal, una fugacidad en una permanencia. Sólo con imágenes se puede transmitir esa alquimia secreta que explica la profunda resonancia que un gran cuento tiene en nosotros, y que explica también por qué hay muy pocos cuentos verdaderamente grandes. […] un buen cuento es incisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases. […]. Un cuento es malo cuando se escribe sin esa tensión que debe manifestarse desde las primeras palabras o las primeras escenas. […]. Decíamos que el cuentista trabaja con un material que calificamos de significativo. El elemento significativo del cuento parecería residir principalmente en su tema, en el hecho de escoger un acaecimiento real o fingido que posea esa misteriosa propiedad de irradiar algo más allá de sí mismo. […] el resumen implacable de una cierta condición humana, o en el símbolo quemante de un orden social o histórico. […] esa significación misteriosa no reside solamente en el tema del cuento, […] intensidad y tensión, no se refieren solamente al tema sino al tratamiento literario de ese tema, a la técnica empleada para desarrollar el tema. […]. Los cuentistas inexpertos suelen caer en la ilusión de imaginar que les bastará escribir lisa y llanamente un tema que los ha conmovido, para conmover a su turno a los lectores. […] es necesario un oficio de escritor, y ese oficio consiste, entre muchas otras cosas, en lograr ese clima propio de todo gran cuento, que obliga a seguir leyendo, que atrapa la atención, que aísla al lector de todo lo que lo rodea para después, terminado el cuento volver a conectarlo con su circunstancia de una manera nueva, enriquecida, más honda o más hermosa.

[1] Véase Enrique Anderson Imbert, Op. Cit., p.40.
[2] Guillermo Cabrera Infante, “Y va de cuentos”,  Letras libres,  Num. 33,  Año III,  México,  septiembre 2001,  p.12.
[3] Véase Juan Bosh, “Apuntes sobre el arte de escribir cuentos” en Carlos López (comp.), Decálogos, Op. Cit.  pp. 115-120. O en Juan Bosh Gaviño, Apuntes sobre el arte de escribir cuentos,(1947),edición electrónica,http://www.clubcultura.com/literapolis/index.php
[4] Flannery O’Connor, Op. Cit. “El arte del cuento”, en Leopoldo Brizuela (comp.) Cómo se escribe, pp.203-211.
[5] Véase Julio Cortázar, “Algunos aspectos del cuento”,http://www.litterarius.com.es/algunos_aspectos_del_cuento.htm

Teorías sobre el cuento 
(Fuente: http://lilielphick.blogspot.com.es/2008/02/algunas-definiciones-y-opiniones-sobre.html, Bitácora de Lilian Elphick, consultada el 06-06-2014)

[El cuento] “dista tanto de constituir un género en sí como la novela.” 

Wolfgang Kayser. Interpretación y análisis de la obra literaria. p.489. [1]

“Cuento es una narración de acontecimientos (psíquicos o físicos) interrelacionados en un conflicto y su resolución, conflicto y resolución que nos hacen meditar en un implícito mensaje sobre el modo de ser del hombre.”

[…]

Enrique Anderson Imbert. Teoría y técnica del cuento. [2]
 
“[…]. Es inadmisible el juicio de que el cuento, por su extensión más breve (comparado con la novela) represente una forma de menor complejidad. Creemos que relatos como “El Aleph” o “El inmortal”, de Borges, o “Las babas del diablo” de Cortázar, demuestran la falsedad de este presupuesto.” 
  
Gabriela Mora. En torno al cuento: de su teoría general y de su práctica en Hispanoamérica. p.138. [3]


Poéticas sobre el cuento
  
“El cuento es siempre una especie de corte transversal efectuado en la realidad. Ese corte puede mostrar un hecho (una peripecia física), un estado espiritual (una peripecia anímica) o algo aparentemente estático: un rostro, una figura, un paisaje. El cuento no se limita a la descripción estática de un personaje, por el contrario, es siempre un retrato activo o, cuando menos, potencial. La anécdota es el resorte imprescindible del cuento.” 

Mario Benedetti. (¿?)

“[…]. Pero no es indispensable, adviértenos la retórica, que el tema a contra constituya una historia con principio, medio y fin. Una escena trunca, un incidente, una simple situación sentimental, moral o espiritual, poseen elementos de sobra para realizar con ellos un cuento. [También puede ser] la historia breve, enérgica y aguda de un simple estado de ánimo.” 

 Horacio Quiroga. “La retórica del cuento”. [4]
  
“El cuento, como el poema, representa una experiencia única e irrepetible. El escritor de cuentos contemporáneos no narra sólo [por]el placer de encadenar hechos de una manera más o menos casual, sino para revelar qué hay detrás de ellos; lo significativo no es lo que sucede, sino la manera de sentir, pensar, vivir esos hechos, es decir, su interpretación. El narrador de cuentos está en posesión de una clase de verdad que cobra forma significativa y estética a través de lo narrado. Mientras la novela transcurre en el tiempo, el cuento profundiza en él, o lo inmoviliza, lo suspende para penetrarlo. La función de un relato es agotar, por intensidad, una situación. La de la novela, desarrollar varias situaciones que, al yuxtaponerse, provocan la ilusión del tiempo sucesivo.” 

Cristina Peri Rossi. “La metamorfosis del cuento”. [5]

“En la historia (que sabemos escriben los dominadores), el cuento fue un género menor. La literatura estaba construida por cosas grandes, como la poesía, la novela, el ensayo. El cuento era cosa de mujeres, una práctica asociada a una subcultura que tenía que ver con calmar niños de noche, o asustar niños antes de dormir, pero de ambos modos, con seres inferiores en la escala social: niños, viejos y mujeres. En el habla común, por ejemplo, el cuentero corresponde a un delito tipificado por la ley; ser cuentera es degradante, puesto que se asocia con la mentira; andar con cuentos es ir con chismes; parece un cuento cuando algo está reñido con la razón; puro cuento, cuento aparte, cuentear, creerse el cuento, etc., son frases que siempre tienen una connotación negativa, asociada a lo femenino.” 
  
Pía Barros. “Había una vez; o mea culpa y a contar el cuento”. [6]

“El cuento se construye para hacer aparecer artificialmente algo que estaba oculto. Reproduce la busca siempre renovada de una experiencia única que nos permita ver, bajo la superficie opaca de la vida, una verdad secreta. "La visión instantánea que nos hace descubrir lo desconocido, no en una lejana tierra incógnita, sino en el corazón mismo de lo inmediato", decía Rimbaud.
Esa iluminación profana se ha convertido en la forma del cuento”.
  
Ricardo Piglia. Tesis sobre el cuento. [7]

***
Quien hace una excelente investigación sobre el cuento es Gabriela Mora[8], que resume y critica las múltiples teorías en torno a este género, incluyendo las de Cortázar. Ricardo Piglia también llama la atención al establecer dos historias para el cuento: una superficial y otra oculta o profunda, siguiendo la teoría del iceberg de Hemingway de que lo más importante nunca se cuenta. Cristina Peri Rossi, como Cortázar y Poe, sitúa el cuento al lado del poema por “representar una experiencia única e irrepetible”. Para la escritora, el tiempo en el cuento debe ser trabajado en profundidad. Similar posición tiene Benedetti al definir el cuento como un “corte transversal efectuado en la realidad”. La intensidad (lo activo, lo enérgico, lo agudo) también está en el precepto VIII del Decálogo del Perfecto Cuentista de Quiroga: 

Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea”. (Mis subrayados). 

Anderson Imbert es criticado por Mora al confundir conceptos como narrador, autor, lector, trama (Mora.1993: 70-74). Lo más confuso es cuando el teórico habla de la resolución de un cuento como un “desenlace estéticamente satisfactorio”. Existen cuentos sin desenlace aparente o de ‘final abierto’ donde el o los posibles conflictos no se resuelven. Ejemplo de esto es Macario, de Rulfo donde la situación inicial del personaje se mantiene hasta el final, sin variación alguna. 

Frente a la opinión de Kayser sobre el cuento, tanto Barros como Mora disienten que éste sea un género menor. La primera alega la desvalorización y degradación del cuento frente a géneros ‘mayores’ como la novela y el ensayo; la segunda, sostiene que es inadmisible considerar la brevedad del cuento como algo de menor complejidad.

En cuanto al microrrelato o microcuento, que cada vez tiene más cultores, éste se nutre de muchos géneros literarios y ‘formas simples’, como el chiste, la anécdota, el caso. Recordemos que sus orígenes se remontan al modernismo hispanoamericano, con Rubén Darío a la cabeza. Más allá de ser o no un género independiente, y que tantos trabajos teóricos ha suscitado al respecto, el microcuento es una entidad literaria sumamente dinámica, que varía constantemente, como una medusa en el mar.


Nota: Sobre microcuento y postmodernidad recomiendo el ensayo de Francisca Noguerol, de la Universidad de Salamanca.


[1] Kayser, Wolfgang. Interpretación y análisis de la obra literaria. Madrid: Gredos, 1976. 

[2] Anderson Imbert, Enrique. Teoría y técnica del cuento. Buenos Aires: Marymar, 1979.

[3] Mora, Gabriela. En torno al cuento:de la teoría general y de su práctica en Hispanoamérica. Bs. As., Argentina: Danilo Albero Vergara, 1993.

[4] Quiroga, Horacio. “La retórica del cuento”. En: El Hogar (21 de diciembre de 1928). Reproducido enIdilio y otros cuentos, op. cit. Pp.110-113.

[5] Peri Rossi, Cristina. “La metamorfosis del cuento”. En: El cuento. Revista de Imaginación, Nºs. 92 y 93. México, 1984 y 1985. 

[6] Barros, Pía. “Había una vez; o mea culpa y a contar el cuento”. Revista Simpson 7, Vol. III, Primer semestre. Santiago, Chile, 1993. 

[7] Piglia, Ricardo. Tesis sobre el cuento. En http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/tecni/tesis.htm 

[8] Mora, Gabriela. En torno al cuento:de la teoría general y de su práctica en Hispanoamérica. Argentina: Danilo Albero Vergara, 1993.
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En la antología colaboran los/as siguientes autores/as: 

Soledad Serrano
José Verón Gormaz
Enrique Gracia Trinidad
Manuel Español
Luis Ricardo suárez
Pilar Aguarón Ezpeleta
Giovani Albertocchi
Anna Rossell
Ángel Guinda
Miguel Ángel Yusta
Alejandro Romera
Ramón Acín
Chiqui Peralta Valero
Felipe Sérvulo
Francisco J. Picón
Ángeles Fernangómez
Fernando Aínsa
Ricardo Fernández Esteban
Santiago Tena
Edmundo Bolaños
Rebeca Barrón Sabando
José Guadalajara
Lucía Santamaría Nájara
Aicha E. Iglesias
Elena Muñoz